La Iglesia y la masonería son profundamente incompatibles, según lo reiterado por el presidente de la Pontificia Academia de Teología en una entrevista concedida a los medios vaticanos. Se enfatiza la discrepancia entre la fe católica y el pensamiento masónico, destacando que la idea de Dios en la fe católica no se deriva de la razón humana, sino de la Revelación, y difiere en el significado de la fraternidad y la caridad.

La masonería es equiparada a una herejía que se alinea con la herejía arriana, negando la divinidad de Cristo. Esta concepción se contradice con el Concilio de Nicea y la enseñanza católica sobre la naturaleza de Jesús como Dios encarnado.

La noción de un «Gran Arquitecto del Universo» promovida por la masonería es incompatible con la idea católica de Dios revelada en Cristo. Mientras que la fraternidad y la caridad en la fe católica se fundamentan en el amor de Dios en Jesús y en la Eucaristía, en la masonería se promueve una idea genérica de fraternidad y filantropía que difiere significativamente.

La pertenencia activa a la masonería es considerada un pecado grave por la Iglesia, y se prohíbe a los fieles que participen en logias acceder a la comunión. La masonería, además, se caracteriza por sus tramas de poder oculto y su esoterismo, en contraposición al Misterio revelado por Dios en la fe cristiana.

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha condenado consistentemente la masonería, reafirmando su incompatibilidad con la fe católica y su prohibición para los fieles.

Abrir chat
Hola
¿En qué podemos ayudarte?